Lubricantes grado alimenticio  

ARTÍCULO SOBRE LUBRICANTES ALIMENTARIOS

¿Qué es un lubricante de grado alimenticio?

Los lubricantes de grado alimenticio deben, en primer lugar, cubrir las mismas funciones técnicas que un lubricante de cualquier otro tipo: proveer protección frente al desgaste, fricción, corrosión, oxidación, disipar el calor, ser compatible con gomas, elastómeros y otros materiales de juntas, como proveer propiedades sellantes en algunos casos.
Adicionalmente, existen una serie de aplicaciones especiales en las que la industria de la alimentación y cosmética demanda que el lubricante resista la degradación de los propios productos alimentarios, la acción de productos químicos, el ataque de agua ó vapor, que tenga un comportamiento neutro frente a los elastómeros e incluso tener la propiedad de disolver el azúcar. Estos lubricantes siempre deben cumplir las estrictas regulaciones internacionales de salud y seguridad, ser fisiológicamente inofensivos, inodoros, insípidos y aprobados internacionalmente.
Los lubricantes pueden estar sujetos a niveles de contaminación importantes. En el entorno de una molienda de maíz se genera un significante nivel de polvo en suspensión. Si bien no se trata de polvo de alta dureza como el que se encuentra en una cantera de áridos, no deja de presentar problemas de filtración en los aceites y de resecamiento en las grasas. Una planta frigorífica requiere una estricta limpieza por vapor a toda hora, por lo que el riesgo de contaminación con agua del lubricante es muy alto. En algunas plantas se han acostumbrado a encontrar un 15% de agua en sus aceites de engranajes.
Otro aspecto de la contaminación del lubricante que plantea un riesgo en la lubricación atóxica es el crecimiento de colonias bacterianas, hongos y levaduras. Esto ya significa un riesgo para el ambiente de cualquier industria, pero el impacto en la contaminación del ambiente de la producción de alimentos es todavía mucho mayor.
Categorías “Food-Grade”
El departamento de agricultura de los Estados Unidos (United States Department of Agriculture –USDA-) ha creado las designaciones H-1, H-2 y H-3 para los diferentes tipos de lubricantes a aplicar en la industria alimentaria según las consideraciones siguientes.
Lubricantes H-1: son aquellos lubricantes utilizados en plantas de procesamiento de alimentos que puedan tener la posibilidad de un contacto incidental con el alimento, por lo que se dictamina la necesidad de que éstos lubricantes sean fisiológicamente inofensivos o de “grado alimentario”.
Lubricantes H-2: son lubricantes no considerados de grado alimentario y que por las características del punto de lubricación no hay posibilidad de contacto directo con el alimento, pero que por sus propiedades físico-químicas no debe emitir vapores nocivos ni presentar peligros de contaminación del ambiente de trabajo.
Lubricante H-3 : son lubricantes de grado alimentario, típicamente aceites comestibles, utilizados como protectores anticorrosivos de diversas partes de la maquinaria.
Muchas veces se dan equivocaciones a la hora de decidir la magnitud del contacto con el alimento por parte del lubricante, lo que se transmite en decisiones equivocadas al elegir lubricantes H-1 ó H-2.
Aprobación y conformidad
En el pasado la aprobación y conformidad de los productos lubricantes era responsabilidad exclusiva del USDA. Esta agencia es considerada una renombrada autoridad internacional en temas de seguridad del consumo de alimentos. Sus tareas consistían entonces en el control sanitario de plantas estatales procesadoras de carnes y aves, que pronto se extendió a otros sectores como el de las plantas procesadoras de pescado y los operadores de venta minorista.
Para acceder a la aprobación del USDA, los fabricantes de lubricantes debían probar que todos los ingredientes contenidos en el lubricante estaban dentro del listado de sustancias aprobadas. Dicho listado era emitido por el FDA (Food and Drug Administration) como organismo dependiente del USDA de acuerdo con los lineamientos CFR (Guidelines of Security Code of Federal Regulations) Title 21, §178.3570. Esto no incluía una evaluación técnica del lubricante, sino que la aprobación dependía exclusivamente de la revisión de cada ingrediente de la formulación.
Sin embargo, desde el 30 de septiembre de 1998, el USDA dejó de hacerse cargo del registro de lubricantes de gama alimentaria o de la inspección de plantas estatales de carnes y aves.
Los registros efectuados antes de esa fecha continuaban teniendo validez y al igual que antes, los lineamientos dispuestos por el USDA para las categorías de lubricantes H-1 y H-2 siguieron siendo reconocidos como vigentes.
Como consecuencia de este cierre, las empresas que suministraban lubricantes debían asumir la responsabilidad de que sus productos cumplían con los últimos requisitos al cerrar este departamento. Naturalmente, la industria alimenticia quedó muy preocupada por dos razones:
· No poder asegurar la inocuidad de aquellos nuevos productos que aparecieran en el mercado y que podrían mejorar el rendimiento de sus equipos.
Los nuevos desarrollos de equipos con mayores rendimientos, más rápidos y más ligeros no se podían ofrecer si el fabricante no era capaz de dar una garantía de seguridad contra la salud pública.
De estas inquietudes se ha desprendido que la responsabilidad sobre el grado de atoxicidad de los lubricantes destinados a la industria procesadora de alimentos recaería sobre los propios fabricantes, siendo el requisito mínimo indispensable para ello que contaran con la certificación de calidad ISO 9002.
Como es sabido, una empresa con certificación de calidad ISO-9002 no puede presentar un documento falso y a este fin, Verkol, S.A., con plena garantía de que sus procesos de fabricación, entrada de materias primas, manipulación durante el proceso de fabricación y envasado se encuentran controlados bajo el proceso de gestión de calidad ISO 9001, asumió el compromiso de garantizar la calidad de sus lubricantes de gama alimentaria, especialmente sobre los componentes que entran en los productos de su fabricación y ofrecidos a los clientes que requieren o necesitan tal garantía.


En ese período se comenzó a esbozar en Alemania una nueva normativa, la DIN V 0010517, 2000-08 (Food-Grade Lubricants - Definitions and Requirements), que fue aprobada en aquel entonces con un nivel DIN más alto.
El Instituto Alemán de Estandarización (DIN) ha remitido este borrador de nueva norma a la Organización Internacional de Estandarización (ISO) y luego de 3 años se aprobó para ser aplicados estos conceptos a la edición de un nuevo reglamento.
En 2001 el National Sanitary Foundation (NSF) de Estados Unidos apareció en escena haciéndose cargo de suceder al USDA, tomando el liderato del control y aprobación de los lubricantes “food grade” como entidad responsable a nivel internacional.
NSF International , The Public Health and Safety CompanyTM, es una organización independiente y sin fines de lucro comprometida con la salud pública, la seguridad y la protección del medio ambiente desde hace más de 55 años. NSF heredó el título de Entidad Colaboradora (Collaborating Center) por la Organización Mundial de la Salud, para la seguridad alimentaria y seguridad y tratamiento de aguas de consumo. Ha sido concebida y administrada como una organización de servicio público, sirviendo como una entidad independiente y neutral para resolver y coordinar asuntos entre diversas entidades como organismos regulatorios, comercio, industria y el público.
Básicamente, el NSF aceptó la normativa DIN V 0010517, 2000-08 como lineamiento propio para el registro de lubricantes “food grade”. Usando las clasificaciones originales de USDA H-1 y H-2, el NSF remitió el borrador de la norma NSF 116-2000 (nonfood compounds used in food-processing facilities - food- grade lubricants) al American National Standards Institute (ANSI). Este borrador cubre las categorías USDA H-1 y H-3.
La normativa DIN V 0010517, 2000-08 también fue adoptada por el European Lubricating Grease Institute (ELGI) y por el National Lubricating Grease Institute (NLGI) como lineamiento fundamental.

La norma NSF 116-2000 al detalle
El propósito de la norma es establecer un criterio de evaluación de lubricantes “food grade” utilizados en plantas procesadoras de alimentos, envasadoras, manipuladoras y almacenadoras que resulte seguro para los alimentos y consumidores.
Provee un mecanismo de validación de demandas de fabricantes y etiquetado, pero no provee un mecanismo para demostrar esto a través de tests de laboratorio. Su esfera de alcance no cubre la evaluación del rendimiento del producto o el criterio operacional dentro de las instalaciones de procesamiento de alimentos. Sin embargo especifica definiciones y requisitos de lubricantes “food grade” para la lubricación, transferencia de calor, transmisión de potencia y protección contra la corrosión de maquinaria y equipos de procesamiento de alimentos. Dado que se habla de lubricantes de grado alimentario, solo están cubiertas en la norma las categorías H-1 y H-3.
En la sección de requisitos la norma cubre el etiquetado y la formulación. Más específicamente, en el etiquetado debe mostrarse el nombre del producto, el nombre del fabricante (o el nombre de la empresa comercializadora), el código de categoría y las directivas referentes al uso del producto. Las directivas de uso deben detallar la cantidad mínima para lograr los propósitos técnicos del producto. Todas las referencias al nombre de la compañía deben estar en completo acuerdo con la información revelada de la formulación.
Reglamentos de la formulación
Con respecto a los requisitos de formulación, la norma establece que el producto no debe contener metales pesados intencionalmente añadidos, como tampoco debe contener ingredientes clasificados como carcinogénicos, mutagenes o teratogenes. Un carcinogénico es una sustancia que, al ser ingerida, puede producir cancer. Un mutagene es una sustancia que puede causar mutación. Un teretogene es un agente que acentúa la incidencia de malformaciones congénitas.
Para ciertos tipos de lubricantes, esto supone que deba ser neutro al gusto y al olor y que además deba ser seleccionado según un cierto nivel de resistencia temporal a esfuerzos químicos, térmicos ó mecánicos sin degradación prematura o impacto negativo a su estructura inocua.
La evaluación requiere que el fabricante revele el nombre del producto, una identificación cualitativa y cuantitativa de sus componentes, el número CAS (Chemical Abstract Service) cuando sea aplicable, los nombres químicos de los ingredientes según las reglas del IUPAC (International Union of Pure and Applied Chemistry), suministradores de cada ingrediente, cualquier aprobación anterior de productos por parte de autoridades regulatorias nacionales ó estatales y cualquier referencia regulatoria del FDA sobre sus ingredientes.
En cuanto a los ingredientes, cualquier confirmación ó autorización obtenida separadamente del FDA ó del USDA debe ser provista y debe eliminarse del listado de sustancias no admitidas.
Qué significa todo esto?
Para el fabricante y para el proveedor, existe una norma potencial a través de la que sus productos pueden ser categorizados y aprobados. Dado que existen las mismas categorizaciones acordes a la antigua normativa de la USDA, aunque con algunas modificaciones, es posible asegurar a los fabricantes de lubricantes la continuidad de aprovisionamiento y seguridad de sus productos.
Para el usuario final se mantiene el criterio original de seleccionar los lubricantes por categorías H-1, H-2 y H-3. Su cumplimiento y regulación están potencialmente asegurados por la norma del NSF.El consumidor puede estar seguro de que los fabricantes de lubricantes, así como los fabricantes de alimentos y cosméticos, están manteniendo estrictas normativas respecto a la salud y seguridad. 
 
 
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